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lunes, 23 de mayo de 2011

La liberacion de la mujer

Os dejo una entrevista realizada a Carlos Gonzalez por la Opinion de Zamora.




Defensor de la crianza natural y la lactancia materna, el pediatra Carlos González participó ayer en una conferencia organizada por la asociación Creciendo Juntos de Zamora, donde desarrolló sus teorías para que los padres se adapten a las necesidades de los niños para su correcto desarrollo.


-Con tres hijos, ¿ha aprendido más sobre la crianza de los niños por su experiencia personal o por su especialidad médica?


-Por experiencia, sin duda, porque la crianza no es algo que normalmente estudiemos los pediatras. La carrera te enseña el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades, no cómo criar a los hijos.


-Defiende la lactancia materna, ¿es un movimiento que está ganando adeptas en los últimos años?


-Desde siempre, la mayoría de las madres han querido amamantar, pero lo que pasa es que muchas no lo conseguían porque se les daba información y normas erróneas, además de falta de ayuda cuando tenían algún problema. Afortunadamente, cada vez hay mejor información y más profesionales capaces de ayudar, así que cada vez hay más madres que sí lo consiguen.


-¿Y las mujeres que no lo hacen, por la circunstancia que sea, se tienen que sentir peores madres?

-Pues claro que no. La que no da el pecho porque no quiere ha hecho lo que ha decidido. Tampoco es culpable la que quería hacerlo y no ha podido. Ninguna de las dos tiene por qué sentirse de ninguna manera. El problema es que hay gente que sí que quiere darlo y no puede. Y eso es lo que nos preocupa. Es a ellas a quienes queremos ayudar.


-¿Cuáles son esas dificultades para aquellas madres que quieren pero no pueden dar el pecho?


-Sobre todo la falta de información, la creencia todavía tan extendida de que a los niños hay que darles de mamar cada tres horas o que tienen que dormir toda la noche. O los errores que se cometen con respecto al peso de los bebés, que están engordando perfectamente y sin embargo les dicen que tienen que darle un biberón porque ha cogido poco peso.


-¿Qué beneficios tiene la lactancia materna para el bebé?

-Principalmente, que le gusta mucho y se lo pasa muy bien, que es lo importante. Si además, por ejemplo, parece que disminuye las diarreas, está bien, pero eso es lo de menos. No se da el pecho por eso, las madres lo han hecho durante un millón de años sin saber esos beneficios.


-¿Cuál es la esencia, entonces, de dar el pecho?


-La cuestión es que forma parte de tu vida. Es como si nos preguntáramos si los niños salen más sanos por inseminación in vitro o por el método tradicional. Este segundo es más divertido y la inseminación solo se hace cuando lo anterior es imposible. Si no, el método tradicional es mejor. Con la lactancia materna ocurre lo mismo.


-También es partidario de la crianza natural, ¿qué pautas hay que seguir?

-Se trata de que, precisamente, no haya normas. La idea es acabar con absurdas pautas que se han extendido durante varias décadas sobre cómo tienes que criar a tus hijos. Hay que hacerlo como a uno le parezca.


-¿Está relacionado con el instinto de la madre?


-Con el instinto, pero también con la lógica y con los deseos de la gente. Cuando tu hijo llora, lo primero que se te ocurre es consolarlo, pero igual que si lo hace algún otro familiar, porque es normal que cuando llore alguien no pases, y menos si es alguien que quieres. Eso es lo que desean hacer la mayoría de las madres y padres, pero durante unas épocas ha habido unas normas que decían que había que dejarlos llorar porque si no te tomaban el pelo y se aprovechaban de uno. Las madres deben saber que no tienen por qué plegarse a esas exigencias, que tienen derecho a hacer con sus hijos lo que quieran y a criarlos como ellas deseen. Y no se les hace daño por cogerlos en brazos, cantarles canciones o darles cariño y hacerles caso.


-¿Alguno de los frenos para este tipo de crianza puede ser el ritmo de vida actual?


-En algunos momentos puede ser incompatible, pero lo grave no es solo que tengamos unos permisos de maternidad que son la mitad que en otros países europeos, sino que haya gente que en el poco tiempo que la vida moderna nos deja para estar con los hijos, en vez de aprovecharlo para cogerlos en brazos, jugar con ellos o hacerles cosquillas, se dediquen a poner límites y educarles. Es algo bien triste.


-¿A España le queda todavía mucho por avanzar en la conciliación de la vida familiar y laboral?


-En general, la conciliación no es posible. O se hace una cosa o se hace otra. La única manera de conciliar que es posible en algunos empleos es volver al trabajar y llevarte a tu hijo. En muchos oficios sí que se podría hacer, como las taquilleras de un cine, por ejemplo, o detrás de un mostrador en un banco u oficina gubernamental, atendiendo clientes con un niño en brazos. No se permite, simplemente, porque no es costumbre, porque se ve feo, pero se podría hacer perfectamente. Los bebés, si los tienes en brazos, la mayor parte del tiempo estarían quietos o durmiendo.


-¿En qué ayuda a la madre la pretendida conciliación?

-Lo que nos venden como conciliación no es eso, sino tener que elegir. Si uno quiere trabajar, le ponen una guardería para cuidar al niño, pero la tiene que pagar. Y si prefiere estar con el niño, le da un permiso sin sueldo para estar con él. Desde el momento en que no se pueden hacer las dos cosas a la vez y el día solo tiene 24 horas, se tiene que decidir cuál se quiere hacer.


-¿Existe una solución?


-Los poderes públicos deben dejar de hablar de conciliar, que es una entelequia, y facilitar poder elegir cuidar a tu hijo sin que por ello te quedes sin ingresos, renuncies a la antigüedad en la empresa o a la carrera profesional, como se hace en otros países.


-Con la situación actual en España, el papel de los abuelos es fundamental. ¿Esta situación es buena para los niños?


-Para el niño siempre será mejor que le cuide el abuelo a estar en una guardería, cuando en España la ley permite ocho bebés de menos de un año por cuidadora, mientras que en otros países europeos son cuatro. Es imposible cuidarlos así, pero es que además te quieren hacer creer que si van a la guardería espabilan. Y eso no es cierto, porque con ocho no hay tiempo físico para estimularlos, cambiarles los pañales y darles el biberón. Para eso habría que doblar el personal de las guarderías y su precio.


-¿Está entonces mal organizado el sistema?

-Hemos organizado un sistema en el que el niño es el último. No se ha preguntado qué necesita un niño y se ha visto cuánto cuesta. Lo hemos hecho al revés, mirando primero cuánto nos podemos gastar, que es una pequeña parte del sueldo de la madre, porque para gastarnos todo no merece la pena trabajar. Encima en un país donde, en general, las mujeres cobran menos que los varones.


-¿Y cómo afecta esta situación a los abuelos?



-Estamos abusando de muchos abuelos, porque algunos están muy bien de salud y con ganas de cuidar a sus nietos. Pero también los hay que preferirían tenerlos solo un día por semana y poder ir a jugar al mus, hacer natación o ir a aprender danzas regionales. Pero se tienen que levantar cada día a las siete porque les llevan a sus nietos una hora más tarde. Me da la impresión de que hemos logrado la liberación de la mujer a costa de la esclavización de la abuela. Y esto no parece muy justo, porque a los niños básicamente los tienen que criar sus padres. Otras personas pueden ayudar en algún momento puntual, pero eso de tener un trabajo a tiempo completo de diez horas cuidando un nieto cuando ya había dejado de cuidar hijos para siempre no es muy lógico.


-¿Cuáles son las dudas más habituales con las que llegan a su consulta, sobre todo las madres primerizas?


-Alguna de las dudas más frecuentes es que el niño llora y pide brazos, pero es que lo normal es que los niños estén en brazos. O que se despiertan por la noche, por lo que es más práctico poner al niño a dormir con los padres, para no tener que levantarse de la cama cada vez que se despierta. O que el niño pide el pecho antes de que pasen las tres horas, algo normal, porque hay que darlo cada vez que el niño lo necesita.


-Por último, ¿qué consejo les daría a las madres para criar a sus hijos?

-Deben intentar pensar en lo que es mejor para su hijo y olvidarse de lo que recomiendan unos y otros y de lo que han leído en los libros. Tienen que ver más con cómo es feliz mi hijo y mirar qué les está pidiendo en cada momento.












 


jueves, 5 de mayo de 2011

Carlos Gonzalez

Os dejo un articulo de la web www.savethechildren.com 

 

La lactancia materna

Carlos González es pediatra y presidente de la ACPAM,Asociación Catalana Pro Lactancia Materna. Además, es una de las voces más conocidas en métodos no conductivos, conocidos como crianza con apego.

03/05/2011. La lactancia materna es fundamental en cualquier plan de salud materno-infantil. Disminuye el riesgo de diarrea, infecciones respiratorias, otitis, meningitis por Haemophilus y otras muchas infecciones, así como de diabetes, muerte súbita del lactante, obesidad y otros problemas de salud. En la madre, la lactancia se asocia con un menor riesgo de cáncer de mama y de ovario, y a largo plazo con una disminución de las fracturas por osteoporosis; al retrasar la reaparición de la menstruación ayuda a ahorrar hierro y a evitar la anemia, y produce de forma natural un espaciamiento de los embarazos que mejora la salud y alivia la carga de trabajo de la madre al tiempo que facilita la supervivencia de sus hijos. UNICEF calcula que, en estos momentos, la lactancia está salvando cada año seis millones de vidas, y que podría salvar al menos un millón más si se generalizase la lactancia materna hasta al menos los dos años (complementada con otros alimentos a partir de los seis meses).

Sin embargo, las mujeres han dado el pecho durante millones de años sin conocer todas estas “ventajas”. Y ha sido precisamente en el siglo en que se han descubierto dichas ventajas, y en los países donde se han descubierto, donde la lactancia artificial se ha extendido hasta relegar, hace unas décadas, a la lactancia materna a un situación casi anecdótica de la que por fortuna ya se está recuperando.

Debemos huir de la postura reduccionista que ve la lactancia como una herramienta de salud, como “el mejor alimento y la medicina ideal”, postura que a veces conduce a promover la lactancia como un deber (peor aún: un “sagrado deber”) de la madre. La lactancia materna es algo mucho más importante, mucho más profundo y mucho más poderoso que un alimento o una medicina.

Los argumentos médicos son los únicos, por ejemplo, en el caso de las vacunas. Las usamos única y exclusivamente porque protegen contra las enfermedades; ése es el motivo por el que las recomiendan los profesionales, las distribuyen los gobiernos y las administran los padres. Nadie usaría una vacuna si no creyese que protege contra una enfermedad.
Pero la lactancia materna es mucho más. Es lo que madre e hijo están instintivamente preparados para hacer. Basta con dejar al recién nacido sobre el cuerpo de su madre, en contacto piel con piel, durante un par de horas, y casi todos se arrastran espontáneamente hacia el pecho y se ponen a mamar. La lactancia es una demostración física de afecto, como los besos o las caricias; es contacto contra la soledad, consuelo ante la pena, un momento de calma en la vorágine del día. Es el orgullo de sentirse única, irreemplazable, plena, triunfante sobre los obstáculos, adorada por tu hijo. Dar el pecho no es uno de los sacrificios que hacemos para prolongar la vida, sino uno de los motivos por los que queremos vivir. No es un medio para lograr un objetivo, sino un fin en sí mismo.

Hemos de reconocer que los argumentos que mueven a un médico o a un planificador sanitario a recomendar la lactancia no son los mismos que mueven a una madre a dar el pecho. La mayoría de las madres que amamantan lo hacen sin haber recibido ningún consejo de su médico. O incluso, tristemente, en contra de los consejos de su médico. Las rutinas hospitalarias obsoletas, la separación después del parto, el uso innecesario de suplementos, los absurdos horarios que limitaban la frecuencia y duración de las tomas, la obsesión de que todos los niños engorden por encima de la media (una imposibilidad matemática) y la falta de preparación de muchos profesionales para ayudar a solventar las dificultades de la lactancia (grietas, infecciones, escaso aumento de peso...) han hecho que muchas madres se pierdan esta importante etapa de sus vidas. Errores que han tenido consecuencias aún más graves al trasladarse las prácticas occidentales a los países en desarrollo.

La recuperación de la lactancia materna no pasa por convencer a las madres de sus ventajas, sino por cambiar las prácticas hospitalarias (www.ihan.es), mejorar la formación de los profesionales, ofrecer información práctica, fomentar los grupos de ayuda mutua (www.fedalma.org), impedir la publicidad engañosa de la industria y alargar el permiso de maternidad y otros derechos de la mujer que trabaja fuera de casa.

jueves, 27 de enero de 2011

Prematuros


Las madres que tienen un parto prematuro, producen una leche distinta a las que tienen el parto a termino. Esta leche se produce durante un mes aproximadamente. Tiene mayor contenido en grasas, proteínas, calorías y cloruro sódico. También la concentración de vitaminas liposolubles son mas elevadas. La leche esta adaptada a las necesidades del bebe.

Es importante empezar a sacarse leche a la mayor brevedad del parto, en las primeras horas. Y no, no saldrá leche como para rellenar un biberón, ya que saldrá el calostro y hasta el tercer o cuarto día no empezara a fluir la leche. Es mejor sacarse leche varias veces al día y poco tiempo (10 minutos cada pecho es suficiente) que pocas veces y mucho rato.

En muchos Hospitales no dejan al bebe prematuro ponerse al pecho de su madre hasta que no toma el primer biberón de formula. Los motivos pueden ser varios, "no sabemos si tiene el estomago preparado para digerir", digerir el que?? si me lo pongo al pecho solo saldrán unas gotas, hasta el tercer día no saldrá leche. Y en caso de que no tenga su estomago preparado para digerir, mejor que nos demos cuenta con unas gotas que no por meterle a la criatura un biberón entre pecho y espalda... Otro motivo es que están débiles y les cansa demasiado. Tomar el pecho es mucho mas fácil que tomar el biberón, en los prematuros la frecuencia cardiaca y respiratoria y el nivel de oxigeno en sangre son mas normales cuando toman pecho. Es importante que ese bebe gane peso, tenemos que ser conscientes que le van a dar leche artificial, pero los primeros momentos del bebe con su madre deberían ser respetados.

En muchos Hospitales ya se practica el método canguro. Consiste en sacar al bebe de la incubadora y ponerlo en el pecho de su madre o de su padre piel con piel. Se ha llegado a hacer con prematuros de 26 semanas de gestacion y menos de 600gr de peso. Este método tiene ventajas para el bebe, ya que mantiene mejor la temperatura, respiran mejor y su desarrollo psicomotor es mejor. También tiene ventajas para la madre, ya que se siente mucho mas confiada,y le sale mas leche.

En Alemania, Sontheimer y colaboradores han transportado a los prematuros en contacto piel con piel, sin incubadora, hasta 400km de distancia con excelentes resultados. Una ventaja nada desdeñable de este modo de transporte es que la madre se traslada con su hijo; demasiadas veces la madre se tiene que quedar en un Hospital comarcal, mientras que su hijo es trasladado a un centro de alta tecnología. (Fuente: Un regalo para toda la vida)

Si deseamos dar lactancia materna a un bebe prematuro, es importante no darle la alimentacion con biberon, ya que interrumpen la lactancia haciendo que el bebe no succione eficazmente. Hay otros metodos para darle la leche, pero ya hablare de ellos mas adelante. Chupetes, es muchisimo mejor que no hasta que la lactancia no se desarrolle completa y facilmente (mejor esperar un par de semanas hasta que el bebe llegue a casa) El problema de introducir tetinas al bebe cuando queremos darle el pecho es que se confunden facilmente en la manera de succionar, y esto pasa en prematuros y en niños a termino.